La culminación de un proyecto
En 1623, Felipe IV fundaba los Reales Estudios encomendados a los jesuitas en el mismo edificio que albergaba el Colegio Imperial. Sin duda, esta iniciativa venía a culminar el proyecto iniciado en el siglo XVI y se encontraba directamente relacionada con la idea de reforma que albergaba el Conde Duque de Olivares al comienzo del reinado. Ciertamente, la nueva ideología encerraba unos valores que era preciso transmitir a la juventud cortesana. Una vez asumido el compromiso, los mejores intelectuales de la Compañía de Jesús se desempeñaron como profesores en Madrid.
Tanto las materias como los métodos pedagógicos empleados en el Colegio proporcionaron a los alumnos una preparación que adquirió gran prestigio no solo en el ámbito intelectual sino también en la contribución al cambio de mentalidad religiosa y de la espiritualidad. La aportación de excelsos literatos, historiadores, filósofos, matemáticos científicos, moralistas, etc., hace que las obras de los profesores del colegio supongan una aportación imprescindible.