Presentación
El Colegio Imperial de Madrid llegó a reunir una extraordinaria colección bibliográfica en el contexto de la corte madrileña. Su biblioteca respondía tanto a las exigencias formativas como a las necesidades espirituales de profesores y alumnos. La denominación “Imperial” responde al mecenazgo de la emperatriz María de Habsburgo (1528-1603), hermana de Felipe II, cuyo apoyo permitió culminar el proyecto concebido por la Compañía de Jesús tras el asentamiento definitivo de la corte en Madrid. La exposición se inscribe en un marco cronológico amplio, aun cuando el título “Imperial” remita estrictamente al periodo comprendido entre 1609 y 1625, momento clave en la consolidación de la institución.
La creación de los Reales Estudios en el mismo edificio supuso un ambicioso impulso promovido por Felipe IV y el conde-duque de Olivares, quienes aspiraban a dotar a Madrid de un centro educativo de referencia. Aunque la enseñanza continuó inspirándose en los principios de la pedagogía ignaciana, la propuesta académica de los Estudios Reales introdujo ciertas adaptaciones respecto a la Ratio Studiorum, sin alterar sus fundamentos esenciales. Los cambios resultaron especialmente visibles en la apertura de nuevas cátedras orientadas a responder a cuestiones de actualidad que preocupaban a la sociedad del momento. La interacción entre las enseñanzas de Política, Economía, Teología moral y Filosofía favoreció la configuración de un pensamiento destinado a servir a los intereses del catolicismo romano.
En 1725, Felipe V fundó el Real Seminario de Nobles de Madrid, dependiente también del Colegio Imperial y dirigido por jesuitas. Estos adecuaron nuevamente la Ratio a los fines específicos de la nueva institución, centrada en la educación de la nobleza y en la formación para el servicio militar, tanto en lo relativo a las obligaciones castrenses como al estudio de las causas que legitimaban la guerra justa.
En suma, se buscaba formar a la corte no solo en el ámbito intelectual, sino también en valores humanos y espirituales inherentes a la Compañía de Jesús hasta la expulsión de la Orden en 1767.